domingo, 19 de diciembre de 2021

Cuatro minirrelatos

Gastronomía teologal En ese celestial restaurante, el chef místico infalible aseveró: “sabrá Dios”. Después, el exigente teófago gourmet lo confirmó: “sólo Dios sabe”. Místico estrés pretraumático Estacionados en el goce de su paz interior, están normalmente en continuo y refulgente estado de gracia. Casi nada los altera. Sin embargo, pierden esa plena serenidad cuando, sin deberla, pero sí temerla, esos seres de luz sienten la angustia de la inminencia de su némesis, eso abstracto, metafísico, de estirpe lovecraftiana: el vampiro ondaofotónfago llamado Tragalux. Caperucita madrota ¡Órale, pinche lobo güevón! ¡A talonearle, o le digo a todo mundo que eres impotente! Cada quien sus humedades Despertaron. Ella preguntó “¿qué soñaste?”, y él le dijo “una sirena, ¿y tú?”. Ella contestó “con Rigo Tovar”.

No hay comentarios:

El monólogo que quiso ser diálogo

 El monólogo que quiso ser diálogo  Había una vez un monólogo que, entusiasmado por lo que estaba rumiando, quiso compartirlo y tener una co...