El sueño de
la libélula
Érase una vez
una libélula llamada Libelú, que soñó que era la última parte de una borrosa
palabra soez, de un poema medieval inédito guardado en la bolsa de un smoking
color naranja, colgado de la rama de un árbol, en medio de un páramo en la
Antártida, que se despertó diciendo ¡Ay, Libelú, ya párale a tus libados de
peyote!”
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