lunes, 29 de noviembre de 2021

Microficción acumulativo nov 29

El sabio de la tertulia Le gustaba ir a las reuniones de ese grupo. Había tipos más locuaces que otros, pero todos eran expresivos, y eso le parecía fascinante a su mirada observadora, por lo cual sonreía con mucha sintonía hacia ellos. Los tertulios lo consideraban un hombre sabio. No sabían que era tan sólo un analfabeto sordo y discreto. Autognosis obsesiva Infatigable curioso de sí mismo, había alcanzado un considerable autoconocimiento. Agotó todas las formas de meditación y de consulta con los psicólogos de las más variadas tendencias. Ni la palma de su mano, ni su carta astral tenían más que decirle. Y cuando pensaba que con los fisiognomistas y los expertos en lenguaje corporal había terminado su búsqueda, se le ocurrió ir con un endoscopista. Rocas vengativas Muchas rocas, enriquecidas con mineral valioso, molidas a polvo en las plantas mineras de beneficio, guardaron tanto resentimiento a los hombres, que reencarnaron en cálculos biliares. La zorra y las uvas Se la había pasado mirando esas uvas y, aunque tenía hambre, exclamó: “¿A qué pendejo se le ocurrió que las zorras somos vegetarianas?”. La Medusa vanidosa A una Medusa le dio por querer un peinado a la moda, pero por más que intentó usar distintos productos y ensayar múltiples procedimientos, no lograba domar su herpética cabellera rebelde. Por fin, un día después de fatigar innumerables libros de una bien surtida biblioteca, encontró la solución: acudir con un encantador de serpientes hindú ciego, y mientras el del turbante desalborotaba y su mata, ella la acomodaba a su gusto. Para garantizar que se quedara así su peinado, uso un fijador de formol que le pidió a una amiga taxidermista.

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