viernes, 3 de diciembre de 2021

Microficciones 3 dic 2021

Escalofrío “Compro ropa de niña desaparecida, talla 11”. Ira fetichista Sí, doctor, perdón, psicólogo, le digo que mi hijo es raro pero muy inteligente. Lee mucho, aunque es muy obsesivo con algunas partes de libros y algunos temas, como el capítulo ese donde El Quijote enloquecido arrasa con unos títeres, o algunos episodios sangrientos de la Revolución Francesa. Le sigo dando sus medicinas que me dijo el psiquiatra, y eso lo calma mucho, pero cuando explota, le arranca la cabeza a los monos con que juega o a las barbis de sus hermanas. Ah, y a su gato le puso Robespierre. Consejo malinterpretado ¿Por qué, si yo sabía que todavía no sentaba cabeza para eso? ¿Por qué me quejé de su rebeldía y sus groseras contestaciones? ¿Por qué, yo, Dédalo, el arquitecto siempre centrado, obedecí a mi amigo cuando me dijo: “No te aflijas por las impertinencias de Ícaro, ¿así son los adolescentes? No le hagas caso: ¡mándalo a volar!”.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Microficción acumulativo nov 29

El sabio de la tertulia Le gustaba ir a las reuniones de ese grupo. Había tipos más locuaces que otros, pero todos eran expresivos, y eso le parecía fascinante a su mirada observadora, por lo cual sonreía con mucha sintonía hacia ellos. Los tertulios lo consideraban un hombre sabio. No sabían que era tan sólo un analfabeto sordo y discreto. Autognosis obsesiva Infatigable curioso de sí mismo, había alcanzado un considerable autoconocimiento. Agotó todas las formas de meditación y de consulta con los psicólogos de las más variadas tendencias. Ni la palma de su mano, ni su carta astral tenían más que decirle. Y cuando pensaba que con los fisiognomistas y los expertos en lenguaje corporal había terminado su búsqueda, se le ocurrió ir con un endoscopista. Rocas vengativas Muchas rocas, enriquecidas con mineral valioso, molidas a polvo en las plantas mineras de beneficio, guardaron tanto resentimiento a los hombres, que reencarnaron en cálculos biliares. La zorra y las uvas Se la había pasado mirando esas uvas y, aunque tenía hambre, exclamó: “¿A qué pendejo se le ocurrió que las zorras somos vegetarianas?”. La Medusa vanidosa A una Medusa le dio por querer un peinado a la moda, pero por más que intentó usar distintos productos y ensayar múltiples procedimientos, no lograba domar su herpética cabellera rebelde. Por fin, un día después de fatigar innumerables libros de una bien surtida biblioteca, encontró la solución: acudir con un encantador de serpientes hindú ciego, y mientras el del turbante desalborotaba y su mata, ella la acomodaba a su gusto. Para garantizar que se quedara así su peinado, uso un fijador de formol que le pidió a una amiga taxidermista.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Aparición equívoca

Aparición equívoca Se apareció esa Virgen en aquel planeta que no sabía deshabitado, y se fue con la ilusión de tener mejor suerte en otros.

sábado, 6 de noviembre de 2021

Coartada escatológica

Cuando su hija favorita se atrevió a preguntarle a ese cruel Señor feudal, que cómo era posible que escribiera esa poesía tan humana y compasiva, él le dijo: “para que, en el Juicio Final, sea una prueba de que, en el fondo, yo era bueno”.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Microficción acumulativo nov 5

El compositor de caricias Tenía ese don. Hizo una fortuna con este anuncio:” Se afinan mujeres”. El revire Mal perdedor, le espetó al ganador: “¡Perdí, pero soy tu padre!”. Y ya se iba cuando escuchó decir a su rival: “Salúdame a la piruja de mi abuela”. ¿Cuál? “Sabemos que el ladrón es su cuñado”, dijo el detective. Y él dijo “Sí, yo sé… ¿cuál de todos?”. Bibliófobo Yo no quiero ser uno de esos mamones que hablan de sus lecturas, de cosas que no han vivido, y que no se les entiende nada. Farsantes. Como si no bastara la experiencia propia. Ni que fueran tan importantes los libros. Mininofobia No es que me caigan mal, sino que los pinches gatos son insoportables: miran bien feo. El fiel calado ¿Cómo hacerle entender que, desde que la traté por primera vez, supe que era el amor de mi vida, que si anduve con tantas mujeres fue para asegurarme de que no había mejor mujer que ella? El teclado roto enamorado Había una vez un teclado roto, con sólo cuatro teclas, que se enamoró de una pantalla y le declaró su amor así: “t d c o”.

Invitación a un tour amoroso

Con todos mis recursos amatorios, inauguraré rutas en tu cuerpo. Haré senderismo por tu piel, y me detendré a que disfrutemos los parajes que tu indiques. Podrás hacer lo mismo con el mío.

lunes, 3 de julio de 2017

Soneto para José Alfredo

SONETO PARA JOSÉ ALFREDO Con mucho talento en la cabeza a sus canciones les ponía sazón, blandía la pluma de su tristeza para extraer rimas del corazón. Buscó en las féminas, bellos seres el amor, escurridiza quimera, y la reina de todas sus mujeres, no fue la última, ni la primera. Pronto supo lo que era la muerte, entendió la brevedad de la vida, ante lo cual él, mejor se divierte. Decidió envejecer sin medida y jugar intensamente su suerte: mucho amar, música y bebida.

El sueño de la libélula

El sueño de la libélula Érase una vez una libélula llamada Libelú, que soñó que era la última parte de una borrosa palabra soez, de un poe...