El presente texto pretende discutir algunas tesis del filosofo Jean Paul Sartré, a propósito de su concepción nihilista sobre el inconsciente y la sustitución que dentro de su pensamiento hace de este concepto por el de mala fe.
LA CONCEPCION SARTREANA DEL INCOSCIENTE: LA MALA FE.
Para Sartré, el hombre es un constante proyecto que realiza al actuar y la intencionalidad de todo acto, incluido el pensar, conlleva este ejercicio de la libertad propia.
De este modo, todo acto y la reflexión misma, son parte de la conciencia en tanto emanan de una dirección intencional que las ilumina y que es lo que caracteriza la autonomía y la omnicomprensión del sujeto sartreano, por lo que se intelige lo que fue hecho con intención y como todo acto es libre, todo se comprende, todo lo psíquico es conciente no existiendo procesos intrusos en la conciencia: “No se trata de un enigma no adivinado, como lo creen los freudianos: todo está ahí, luminoso; la reflexión de todo goza, todo lo capta”
(1)
¿Qué es o que produce, entonces, que existan actos inexplicables para el sujeto sí, como ya vimos, existe en la conciencia, inmanente a ella, una luz que disuelve todas las sombras y delata todas las presencias? Lo que sucede, dice Sartré, es que el sujeto se miente a sí mismo, y por mala fe reconoce la propiedad de sus actos queriendo adjudicarlos a algo ajeno a él que lo libre de la responsabilidad de sí: “La esencia de la mentira, implica, en efecto, que el mentiroso esté completamente enterado de la verdad oculta”(2)
Es así que el misterio se resuelve: el sujeto sabe que miente y dota de una “verdad” falsa al acto del cual reniega, decide y quiere aquello que usa de coartada y a pesar de que capta evidencias se resigna de antemano a no ser llenado por ellas, a no ser persuadido u transformado de buena de: “Uno se pone de mala fe, como quien sueña. Una vez realizado este modo de ser es tan difícil salir de él como despertarse: pues la mala de es un tipo de ser en el mundo, al igual que la vigilia o el sueño que tiende por si mismo a perpetuarse” (3)
Uno es libre de mentirse y abandonarse a su mentira eligiendo de mala fe ser aquello que no se es con lo que todo acto extraño a sí , toda denotación de acciones inexplicables para el sujeto, deben ser connotados no como actos inconscientes sino como actos de mala fe con lo que la autoconciencia se convierte así en una empresa ética valerosa, dentro de la cual la mala fe no es mas que una falta de fortaleza o debilidad moral: la angustia de enfrentarnos a lo que fuimos, somos y seremos. A pesar de la incandescencia febril de la comprensión que la conciencia tiene de sí, de “lo vivido”; la concepción solipsista, no basta y es entonces que Sartré propone una vía complementaria en el psicoanálisis existencial que encarne desde el lugar privilegiado del punto de vista del otro (el psicoanalista existencial), la objetividad: “La reflexión, al no poder servir de base para el psicoanálisis existencia, le ofrecerá, pues, simplemente, materiales brutos acerca de los cuales el psicoanalista deberá optar la actitud objetiva. Sólo así podrá conocer lo que ya comprende”. (4)
Consecuente con su defensa irrestricta de la libertad, propone la tarea fundamental de ese psicoanálisis existencial: “El psicoanálisis existencial trata de determinar la elección originaria”. (5)
CRITICA DEL RACIONALISMO SARTREANO DEL INCOSNCIENTE
Ya vimos que para Sartré la conciencia es transparente y luminosa, tesis fundamental de su fenomenología, lo cual emparenta sinonímicamente con ella al sujeto y a lo psíquico con lo cual los pensamientos, actos y procesos psíquicos son vividos intencionalmente y debido a esta apropiación de sí, la conciencia aparece como atributo esencial de todo fenómeno psíquico.
Sin embargo, tanta inhabilidad y lucidez no puede menos que asombrar y traer a la mente, por contraste asociativo, aquellos actos y procesos psíquicos del hombre medio, y no ya de una conciencia filosófica hiperatenta, que adolece una opacidad nebulosa y cuya conciencia sufre tales hechos como acaecimientos de difícil aprehensión racional que aparecen a veces disociados o se ignora si significado para sí.
Y más aún, dentro de esa conciencia filosófica podemos inquirir si lo que ella sabe es todo lo que puede saber de sí, y si acaso por su seno no fluyen ideas, imágenes o representaciones bajo el ropaje de inocente diafanidad palpitan insospechados contenidos de conciencia por lo que cabría preguntar: ¡Acaso por ver el prístino árbol pierde la conciencia el opaco bosque?
Con esto llegamos al meollo del asunto: la conciencia sabe lo que aparece ante ella y su lucidez respecto de su objeto es indudable, pero la duda no cabe sobre si sabe lo que sabe sino su sabe todo lo que puede saber de su, esto es, por sus ojos escrutadores deja pasar algo o dentro de lo que pasa hay algo que no ve. Esto obliga a preguntar por las condiciones que pudieran producir que la conciencia fuese burlada lo que nos lleva a plantear algunas consideraciones avalatorias de nuestras dudas sobre su omnisciencia.
Freíd concebía a la conciencia como un proceso de desarrollo constitutivo a partir de una situación inicial en la que el pensamiento lógico aun no aparecía y si lugar era ocupado por la alucinación y la fantasía, las cuales operaban bajo una lógica motivacional y a través de mecanismos propios tales como la condensación y el desplazamiento. Lasa representaciones mentales se orientaban conforme a la satisfacción de deseos dentro de la égida del principio del placer y no existía distancia aun entre lo pensado y quien lo pensaba por lo que el sujeto y objeto se confundían y eran vividos como uno solo.
Poco a poco, con la asimilación a sí del lenguaje y de los códigos éticos, estéticos y cognoscitivos que conlleva la palabra, la conciencia adquiere distancia simbólica entre lo pensado y su referente pero en ese proceso va implícita la conformación y domesticación de la conciencia que a través de la pedagogía parental se vera inoculada de prohibiciones, valores e intereses que se hospedaran de modo permanente en ella y que en la lucha entre los deseos infantiles “perversos” y la nueva moral impuesta le imprimirán un carácter conflictivo y ambiguo a la corriente de conciencia (representaciones y pensamientos ) pues si bien las ideas y deseos prohibidos no se manifestaran con la obscena y directa expresión con lo hacían, forzarán su presencia a través de representaciones mentales de compromiso, transaccionales, ya sea oír la ausencia (que por contraste sería presencia) o a través de la metáfora y la metonímica y el disfraz de un estilo discursivo de pensamiento elíptico que lograra burlar la censura de esos códigos éticos en el súper-yo.
De este modo, en la futura auto-conciencia quedará asimilada una intencionalidad que ella ignorará asimilada una intencionalidad que ella ignorará, ya que fue en una época arcaica cuando aún no era lo que es que le fueron dadas formas de ver que su visión inmediata no puede alcanzar.
Tiempo después, Sartré recapitulará su repudio hacia el inconsciente y dirá:
“(…) En la infancia, en una condición radicalmente distinta a la condición adulta, se forman prejuicios insuperables, en la que la violencia del adiestramiento y el extravío del animal adiestrado hace que se sienta la pertenencia a un medio como un acontecimiento singular. Sólo el psicoanálisis permite hoy estudiar a fondo como el niño, entre tinieblas, a tientas, trata de representar sin comprenderlo, el personaje social que le imponen los adultos; sólo él nos puede mostrar si se ahoga en su papel, si trata de evadirse de él o si se asimila a él del todo.
Así, la influencia de la carga del pasado y la debilidad pretérita de su lucidez inicial instalaran en la conciencia mecanismos automáticos de pensamiento y
Acción por debajo de su umbral conciente, gobernados por sistemas afectivos autónomos de ella, que explicarán las zonas obscuras ignoradas y relativamente “inintencionales cuya razón no será una “una fe de la mala fe”, sino las leyes que rigen los mecanismos como lo expresa Merleau Ponty, al sintetizar la antinomia entre explicación causal e intencional en el hombre: “La posibilidad de construir una explicación causal de la conducta es exactamente proporcional de la conducta es exactamente proporcional a la insuficiencia de las estructuraciones cumplidas por el sujeto”. (5)
Al final de su vida, Sartré, sin abandonar el núcleo de sus concepciones fenomenológicas por lo demás lúcidas y aleccionadoras, reconoce: “Es innegable que experimenté en mi juventud una profunda repugnancia por el psicoanálisis, que debe ser explicada del mismo modo que mi ignorancia ciega de la lucha de clases. Porque era un pequeño burgués rechazaba la lucha de clases; se podría decir que porque era francés rechazaba a Freud.” (6)
NOTAS
1.- “El Ser y la Nada”. Jean Paul Sartré. Ed. Losada, 1956. pág. 696
2.- Op. Cit…, pág. 92
3.- Op. Cit…, pág. 116
4.-“Crítica de la Razón Dialéctica. Jean Paul Sartré. Ed. Losada, 1963. págs. 55 y 56.
5.- Flaubert y el Mundo Imaginario de la Burguesía” en “El Escritor y su Lenguaje”. Entrevistas a Jean Paul Sartré. Ed. Tiempo Contemporáneo 1969. págs. 18-19
Textos sobre educación, psicología, literatura, humor, tenis y todos los temas emergentes cuyas leyes de atracción me imanten.
lunes, 12 de enero de 2009
viernes, 14 de noviembre de 2008
Instrucciones para ser un nuevo político
Es una época como la que actualmente vivimos, en la cual la vieja política ha sido sustituida por la neovieja política, y los viejos políticos son desplazados por otros (“peores” dirán unos, “la misma gata pero revolcada”, dirán otros), todos aquellos que desean acceder a la periferia de l poder( el centro del poder ya hace mucho que abarrotó su cupo), deberán someterse a una mimética y a la vez a una propedéutica del neoarribismo político, de la cual estas instrucciones solo pretenden ser una humilde y suscita preceptiva. Pero dejémonos de preámbulos y abordemos ya nuestro neoliberal y bipartidista asunto.
1.- Hágase bilingüe lo mas pronto y lo más que pueda (bilingüe en inglés, el francés pasó de moda hace un siglo), comenzando por aprender frases como estas: “cheap mexicans, don’t you think?” (Están baratos los mexicanos, ¿no cree Ud?), “¡I wanna be like you, may I?” (“Quiero ser como Uds!, ¿puedo?), “because he’s really good neighbour!, ¡because he’s really neighbour…! “( ¡Porque él sí es un buen vecino!. Recuerde: piense, desprecie, piense y perpetre en inglés.
2.- Estudie ( no lo tome tan en serio: basta con que se matricule) en el extranjero (¡aaaahhh…!), y de preferencia en un país anglosajón, algún Posgrado que tenga que ver con negocios (una maestría en Negocios de Litorales y Municipios, o un Doctorado en Mercadotecnia de Saldos Demografitos, por ejemplo). Es frecuente que en las universidades de dichos países carreras como sociología, economía o educación formen, de todos modos, egresados en ventas, por lo que no deben desanimarlo tales rubros académicos aparentemente filantropitos. Tampoco importa en que universidad realice tan anhelados estudios ya que, como jamás sería admitido en Harvard o el MIT, lo mismo da que estudie en la Universidad McDonald de Orlando que en la Little Piece of Rock University de Montana del Sur.
3.- Si su estirpe no es criolla (snif…) ni su sangre del color de una ojera de mujer, entonces Ud no posee un apellido cautivador de las neomasas como Wonderme, Napalmclouds o Assíoolhills. Tan lamentable destino podría paliarse siguiendo el ejemplo del camuflaje patronímico desarrollado por los judíos, transformando su apellido mexicanucho y hediondo por un aromático y extranjerótico second name. Por ejemplo, su Ud se llama Jesús Maldonado Luna, cámbieselo por el de Jesús Baddonated Luna (si lo desea más largo y eufemístico sería Notsowelldonated Luna), o por Jesús Maldonado Moon.
4.- No salga a la calle sin haber ensayado lo suficiente el parecerse a lo que su Image Manager (Ángel de la Guarda de su Apariencia o administrador de Imagen) le prescribió. Acuérdese de que su espontaneidad (if any) y lo casual debe preverlo, y que actuar con naturalidad es un garrafal despilfarro de coquetería política (en términos de costo-oportunidad). Tenga presente que Ud es su cosmética y que tras su pose no hay nada que valga la pena.
5.- Vivencíese como predestinado, como accionista mayoritario del planeta y fabríquese la permanente sensación de que es inminente que lo vayan a fotografiar y entrevistar para el Washington Post o el Time.
6.- Vea la vida positivamente, siempre y en cualquier lugar, con el perenne punto de vista de que la ganancia está enfrente de sus narices.
Por ejemplo: piense en que la gente no es gente sino acarreados potenciales, y que la Patria es un territorio con todavía algunas hectáreas sin etiquetar.
1.- Hágase bilingüe lo mas pronto y lo más que pueda (bilingüe en inglés, el francés pasó de moda hace un siglo), comenzando por aprender frases como estas: “cheap mexicans, don’t you think?” (Están baratos los mexicanos, ¿no cree Ud?), “¡I wanna be like you, may I?” (“Quiero ser como Uds!, ¿puedo?), “because he’s really good neighbour!, ¡because he’s really neighbour…! “( ¡Porque él sí es un buen vecino!. Recuerde: piense, desprecie, piense y perpetre en inglés.
2.- Estudie ( no lo tome tan en serio: basta con que se matricule) en el extranjero (¡aaaahhh…!), y de preferencia en un país anglosajón, algún Posgrado que tenga que ver con negocios (una maestría en Negocios de Litorales y Municipios, o un Doctorado en Mercadotecnia de Saldos Demografitos, por ejemplo). Es frecuente que en las universidades de dichos países carreras como sociología, economía o educación formen, de todos modos, egresados en ventas, por lo que no deben desanimarlo tales rubros académicos aparentemente filantropitos. Tampoco importa en que universidad realice tan anhelados estudios ya que, como jamás sería admitido en Harvard o el MIT, lo mismo da que estudie en la Universidad McDonald de Orlando que en la Little Piece of Rock University de Montana del Sur.
3.- Si su estirpe no es criolla (snif…) ni su sangre del color de una ojera de mujer, entonces Ud no posee un apellido cautivador de las neomasas como Wonderme, Napalmclouds o Assíoolhills. Tan lamentable destino podría paliarse siguiendo el ejemplo del camuflaje patronímico desarrollado por los judíos, transformando su apellido mexicanucho y hediondo por un aromático y extranjerótico second name. Por ejemplo, su Ud se llama Jesús Maldonado Luna, cámbieselo por el de Jesús Baddonated Luna (si lo desea más largo y eufemístico sería Notsowelldonated Luna), o por Jesús Maldonado Moon.
4.- No salga a la calle sin haber ensayado lo suficiente el parecerse a lo que su Image Manager (Ángel de la Guarda de su Apariencia o administrador de Imagen) le prescribió. Acuérdese de que su espontaneidad (if any) y lo casual debe preverlo, y que actuar con naturalidad es un garrafal despilfarro de coquetería política (en términos de costo-oportunidad). Tenga presente que Ud es su cosmética y que tras su pose no hay nada que valga la pena.
5.- Vivencíese como predestinado, como accionista mayoritario del planeta y fabríquese la permanente sensación de que es inminente que lo vayan a fotografiar y entrevistar para el Washington Post o el Time.
6.- Vea la vida positivamente, siempre y en cualquier lugar, con el perenne punto de vista de que la ganancia está enfrente de sus narices.
Por ejemplo: piense en que la gente no es gente sino acarreados potenciales, y que la Patria es un territorio con todavía algunas hectáreas sin etiquetar.
El Humorismo es un Humanismo
¿Qué es humor? Consideremos el siguiente relato, cortísimo de humor negro de Monsiváis: “Un niño sentenciado a muerte por haber matado a sus padres le pide clemencia al juez alegando que es huérfano”. O este otro de autor anónimo: Había una mujer que tenía el busto tan prominente que cuando compraba portabustos no los pedía por copa sino por botella”. O, por último, antes de empezar a discurrir, reparemos en esta advertencia de Groucho Marx: “Nunca golpees a un hombre caído, porque puede levantarse”. Habiendo abierto boca con lo anterior, empezaremos nuestra reflexión.
Antes que nada conviene aclarar que el sentido de lo que es el humor, al que frecuentemente se le confunde con primos lejanos y cercanos de él como son lo grotesco, lo cómico, lo satírico, lo irónico, lo sarcástico y lo bufo. ¿En que se distingue el humor de esa su parentela lejana o cercana? Veamos cada caso.
El humor no es lo grotesco. Lo grotesco esta constituido de ridiculez, de extravagancia, de grosería y de mal gusto. Su gracia se basa en lo anormal o chocante de la vida, del hombre y de las cosas. Le falta siempre una significación noblemente humana. En cambio, el humor enraiza en lo normal desorbitado. No es ridículo, sino hondamente emotivo. No es extravagante sino delicadamente natural. No es grosero sino delicadamente turbador.
El humor no es lo cómico. Lo cómico supone ausencia total de emoción, provoca la carcajada. El humor es una emoción hondísima, incluso poética, que jamás se disuelve en la risa ya que no provoca una carcajada sino una sonrisa, una alegría humana.
El humor no es lo satírico. La sátira se compone de picardía y doble sentido, de agresividad, de ausencia de caridad ejemplarizante, de arrogación de una misión moralizante ejercida con impertinencia. El humor acaricia, carece de intenciones moralizadoras.
El humor no es lo irónico. En la ironía hay una burla tan cruel como fina y disimulada, un leve tono ofensivo y cierta concepción de superioridad propia por parte del que ironiza. En el amor no existe burla, sino una graciosa compasión; el humorista es el primero en reírse de sí mismo.
El humor no es lo sarcástico. Lo sarcástico es agresividad nacida de la desesperación, y ofende a las personas con crueldad innoble. El humor, en cambio, desconoce la desesperación; su impulso filosófico es el de la serenidad melancólica o escéptica, y no llega a herir.
El humor no es lo bufo. En la bufonada existe siempre bajeza, angustia de complejo de inferioridad del bufón, afán de sacar algún beneficio por haber disfrazado de algo chusco la angustia del complejo. En el humor existe distinción y elegancia intelectual.
Sin embargo, el humor, como virtud superior de la risa, absorbe y supera las cualidades de las formas anteriormente mencionadas y, en tal sentido, posee una zona de intersección con ellas hemos advertido.
Revilla, un erudito español decimonónico, dice que el humor “es el punto más álgido del lirismo, su exageración, el momento en el que el poeta afirma con energía su pura objetividad”.
Pirandello, un célebre dramaturgo siciliano, dice: “El humor no es más que una lógica sutil. Los humoristas son lógicos que viven en medio del absurdo de la retórica y de la visión unilateral de la vida”.
Freud, figura cimera de la psicología, dice: “El humor no es resignado, sino rebelde, no sólo significa el triunfo del yo, sino también el principio del placer, que en el humor logra triunfar sobre la adversidad de las circunstancias reales”.
Vistas así las cosas, podemos afirmar que el humor es el sentido exacto de la relatividad de todas las cosas, es decir, la critica constante de lo que se cree ser definitivo, la puerta abierta a todas las posibilidades. El humor es pensamiento ingenioso que muestra agudeza de entendimiento y descubre relaciones no advertidas por el común de la gente.
Es así como el humor se nos devela como un complejo calidoscopio, como sutileza poética, como exploración, como la diferencia de lo lógico, la revelación de lo invisible inmediato, la superación subjetiva de lo objetivo; como iconoclasta y libertad de representación, como recreación estética y como rebeldía intelectual; como relativización de lo absoluto y como discurrir oblicuo; y como producto totalizador y sintético de una saber sin bibliografía.
Hegel apunta que “en el humor es la propia persona del artista la que entra íntegramente en escena, en todo lo que tiene de superficial y de profunda; de manera que se trata esencialmente del valor espiritual de esta personalidad”. De este modo, podríamos resumir nuestras reflexiones sobre el humor diciendo que es una dimensión antropológica del hombre, que es la manifestación mas humana, más noble, más delicada y trascendental de la gracia y el ingenio.
Para finalizar, como postre, disfrutemos la siguiente definición que da Woody Allen de un animal mitológico concebido por él: “El gran congón es un animal mitológico con cabeza de león y cuerpo de león, pero de otro animal distinto”.
Antes que nada conviene aclarar que el sentido de lo que es el humor, al que frecuentemente se le confunde con primos lejanos y cercanos de él como son lo grotesco, lo cómico, lo satírico, lo irónico, lo sarcástico y lo bufo. ¿En que se distingue el humor de esa su parentela lejana o cercana? Veamos cada caso.
El humor no es lo grotesco. Lo grotesco esta constituido de ridiculez, de extravagancia, de grosería y de mal gusto. Su gracia se basa en lo anormal o chocante de la vida, del hombre y de las cosas. Le falta siempre una significación noblemente humana. En cambio, el humor enraiza en lo normal desorbitado. No es ridículo, sino hondamente emotivo. No es extravagante sino delicadamente natural. No es grosero sino delicadamente turbador.
El humor no es lo cómico. Lo cómico supone ausencia total de emoción, provoca la carcajada. El humor es una emoción hondísima, incluso poética, que jamás se disuelve en la risa ya que no provoca una carcajada sino una sonrisa, una alegría humana.
El humor no es lo satírico. La sátira se compone de picardía y doble sentido, de agresividad, de ausencia de caridad ejemplarizante, de arrogación de una misión moralizante ejercida con impertinencia. El humor acaricia, carece de intenciones moralizadoras.
El humor no es lo irónico. En la ironía hay una burla tan cruel como fina y disimulada, un leve tono ofensivo y cierta concepción de superioridad propia por parte del que ironiza. En el amor no existe burla, sino una graciosa compasión; el humorista es el primero en reírse de sí mismo.
El humor no es lo sarcástico. Lo sarcástico es agresividad nacida de la desesperación, y ofende a las personas con crueldad innoble. El humor, en cambio, desconoce la desesperación; su impulso filosófico es el de la serenidad melancólica o escéptica, y no llega a herir.
El humor no es lo bufo. En la bufonada existe siempre bajeza, angustia de complejo de inferioridad del bufón, afán de sacar algún beneficio por haber disfrazado de algo chusco la angustia del complejo. En el humor existe distinción y elegancia intelectual.
Sin embargo, el humor, como virtud superior de la risa, absorbe y supera las cualidades de las formas anteriormente mencionadas y, en tal sentido, posee una zona de intersección con ellas hemos advertido.
Revilla, un erudito español decimonónico, dice que el humor “es el punto más álgido del lirismo, su exageración, el momento en el que el poeta afirma con energía su pura objetividad”.
Pirandello, un célebre dramaturgo siciliano, dice: “El humor no es más que una lógica sutil. Los humoristas son lógicos que viven en medio del absurdo de la retórica y de la visión unilateral de la vida”.
Freud, figura cimera de la psicología, dice: “El humor no es resignado, sino rebelde, no sólo significa el triunfo del yo, sino también el principio del placer, que en el humor logra triunfar sobre la adversidad de las circunstancias reales”.
Vistas así las cosas, podemos afirmar que el humor es el sentido exacto de la relatividad de todas las cosas, es decir, la critica constante de lo que se cree ser definitivo, la puerta abierta a todas las posibilidades. El humor es pensamiento ingenioso que muestra agudeza de entendimiento y descubre relaciones no advertidas por el común de la gente.
Es así como el humor se nos devela como un complejo calidoscopio, como sutileza poética, como exploración, como la diferencia de lo lógico, la revelación de lo invisible inmediato, la superación subjetiva de lo objetivo; como iconoclasta y libertad de representación, como recreación estética y como rebeldía intelectual; como relativización de lo absoluto y como discurrir oblicuo; y como producto totalizador y sintético de una saber sin bibliografía.
Hegel apunta que “en el humor es la propia persona del artista la que entra íntegramente en escena, en todo lo que tiene de superficial y de profunda; de manera que se trata esencialmente del valor espiritual de esta personalidad”. De este modo, podríamos resumir nuestras reflexiones sobre el humor diciendo que es una dimensión antropológica del hombre, que es la manifestación mas humana, más noble, más delicada y trascendental de la gracia y el ingenio.
Para finalizar, como postre, disfrutemos la siguiente definición que da Woody Allen de un animal mitológico concebido por él: “El gran congón es un animal mitológico con cabeza de león y cuerpo de león, pero de otro animal distinto”.
sábado, 1 de noviembre de 2008
ESCAPARATE SOCIAL
La sección de sociales es la parte del periódico que presenta hechos biográficos diversos de algunos de los miembros de la sociedad, a otros integrantes de la sociedad que leen el mismo periódico. No importa si son conocidos o no de los protagonistas de tales sucesos.
Lo que sí importa es preguntarnos las razones por las cuales dicha sección periodística les importa tanto a quienes la "engalanan" con su presencia en ella, y a quienes se asoman a esa ventana para enterarse de qué ha sucedido en las vidas de quienes a la mayoría les importa un bledo.
Tenemos, pues, dos actores principales en esta reflexión: los que figuran - los exhibicionistas - y los que ven figurar - los fisgones sociales- conformando ambos una pareja indisoluble. ("¡ Por fin la Yuyis Smith le dio el sí al Pocholo Stirner!").
¿Qué motiva a un congénere a pagar - a cobrar, si tiene mucho cartel - por salir en la foto?. Y la pregunta no es ociosa porque habemos muchos que, ya sea por pudor social o por estar convencidos de la inutilidad y hasta mal gusto de dichas escenitas frívolas, no aspiramos ni un ápice, a invertir nuestra vanidad en esos "altos" fondos sociales. Sin embargo, muchos sí. ¿porqué?. Supongamos varias posibles explicaciones para asegurarnos de que, con dicha ráfaga de hipótesis, no se nos vaya vivo el asunto: Porque existe la creencia de que salir en el periódico inmortaliza un poco, da un valor agregado a sus vidas; porque da distinción, estatus o glamour; porque es una forma de hacer patente la superioridad moral que da el dinero o la pertenencia a un club de servicio (Club de Leones, Rotarios, etc.); porque es el rito de iniciación ineludible para todo nuevo rico; porque así se reducirá su complejo de inadvertidos; porque creen que la sección de sociales es un acuario y ellos son los más gráciles tritones y sirenas de la ciudad; porque es una forma de parecer de sangre azul moderna (monarquía civil); porque es muy bonito que alguien diga cosas bonitas del suceso que se narra de ellos - tan bonitos - en tan bonita sección; porque por la mención impresa de sus nombres adquirirán el pedigreé patronímico que ilusionan. ("De vuelta en nuestra ciudad los niños Salinas, que fueron a ciudad de México a visitar a su tía Cuquita".)
Y es que no importa cuál sea la ocasión que dé pie al buscar salir en la sección: un cumpleaños, un matrimonio o noviazgo próximo o consumado, una recepción profesional, la partida o el regreso de un viaje, un bautizo, una convalecencia, la salida de un diente, una salida a comer, cualquier cosa es buen pretexto para balconearse. A este respecto, lo que asombra es la irreverencia pública de acontecimientos que - por supuesto - tienen significación privada pero que, dado el hecho de que se pregonan tan solemne y artificialmente no pocos llegan a pensar exclamativamente: "¡y eso a mí que chingados me importa!"
(" El estimado Ingeniero Covarrubias dejó de estornudar el día de ayer después que hicieron su benéfico efecto los medicamentos que le asestó a los indeseables virus de la gripe que moraban en su distinguida persona").
Ahora bien, ¿cuál es el modus operandi, las mañas retóricas del oficio de un cronista de sociales?. Apuntamos puntualmente algunas:
- magnificar algo pequeño
- hacer trascendente algo fugaz
- convertir en extraordinario algo ordinario
- sublimar una tonadita describiéndola como sinfonía
- transformar un simple chisme social en una épica de la distinción
- darle dimensión extramuros a un pequeño suceso intramuros
- astronomizar apellidos.
("Casimiro Betancourt, hoy flamante licenciado, presentó exámen profesional a título de suficiencia. El honorable jurado acordó aprobarlo siempre y cuando deposite una fianza para ejercer").
Pero, en fin, cada quién con su modo de matar las pulgas que lo contagian de la peste del anonimato. Cualquiera de nosotros haría lo mismo si fuera cualquiera de ellos. A quién esto escribe le gustaría que las secciones sociales - con vistas a desmitificarse- cedieran filantrópicamente una parte de sus espacios para reseñar eventos cuyos implicados incluso ignoren que saldrán al balcón. Un ejemplo de ello podría ser el que a continuación culminará nuestra incursión por el mundo de la socialité periodística.
("Ayer se reunió nuevamente animado grupo de vagos en conocido billar. Jugaron, fumaron, platicaron, alburearon y quedaron de verse mañana temprano".)
Lo que sí importa es preguntarnos las razones por las cuales dicha sección periodística les importa tanto a quienes la "engalanan" con su presencia en ella, y a quienes se asoman a esa ventana para enterarse de qué ha sucedido en las vidas de quienes a la mayoría les importa un bledo.
Tenemos, pues, dos actores principales en esta reflexión: los que figuran - los exhibicionistas - y los que ven figurar - los fisgones sociales- conformando ambos una pareja indisoluble. ("¡ Por fin la Yuyis Smith le dio el sí al Pocholo Stirner!").
¿Qué motiva a un congénere a pagar - a cobrar, si tiene mucho cartel - por salir en la foto?. Y la pregunta no es ociosa porque habemos muchos que, ya sea por pudor social o por estar convencidos de la inutilidad y hasta mal gusto de dichas escenitas frívolas, no aspiramos ni un ápice, a invertir nuestra vanidad en esos "altos" fondos sociales. Sin embargo, muchos sí. ¿porqué?. Supongamos varias posibles explicaciones para asegurarnos de que, con dicha ráfaga de hipótesis, no se nos vaya vivo el asunto: Porque existe la creencia de que salir en el periódico inmortaliza un poco, da un valor agregado a sus vidas; porque da distinción, estatus o glamour; porque es una forma de hacer patente la superioridad moral que da el dinero o la pertenencia a un club de servicio (Club de Leones, Rotarios, etc.); porque es el rito de iniciación ineludible para todo nuevo rico; porque así se reducirá su complejo de inadvertidos; porque creen que la sección de sociales es un acuario y ellos son los más gráciles tritones y sirenas de la ciudad; porque es una forma de parecer de sangre azul moderna (monarquía civil); porque es muy bonito que alguien diga cosas bonitas del suceso que se narra de ellos - tan bonitos - en tan bonita sección; porque por la mención impresa de sus nombres adquirirán el pedigreé patronímico que ilusionan. ("De vuelta en nuestra ciudad los niños Salinas, que fueron a ciudad de México a visitar a su tía Cuquita".)
Y es que no importa cuál sea la ocasión que dé pie al buscar salir en la sección: un cumpleaños, un matrimonio o noviazgo próximo o consumado, una recepción profesional, la partida o el regreso de un viaje, un bautizo, una convalecencia, la salida de un diente, una salida a comer, cualquier cosa es buen pretexto para balconearse. A este respecto, lo que asombra es la irreverencia pública de acontecimientos que - por supuesto - tienen significación privada pero que, dado el hecho de que se pregonan tan solemne y artificialmente no pocos llegan a pensar exclamativamente: "¡y eso a mí que chingados me importa!"
(" El estimado Ingeniero Covarrubias dejó de estornudar el día de ayer después que hicieron su benéfico efecto los medicamentos que le asestó a los indeseables virus de la gripe que moraban en su distinguida persona").
Ahora bien, ¿cuál es el modus operandi, las mañas retóricas del oficio de un cronista de sociales?. Apuntamos puntualmente algunas:
- magnificar algo pequeño
- hacer trascendente algo fugaz
- convertir en extraordinario algo ordinario
- sublimar una tonadita describiéndola como sinfonía
- transformar un simple chisme social en una épica de la distinción
- darle dimensión extramuros a un pequeño suceso intramuros
- astronomizar apellidos.
("Casimiro Betancourt, hoy flamante licenciado, presentó exámen profesional a título de suficiencia. El honorable jurado acordó aprobarlo siempre y cuando deposite una fianza para ejercer").
Pero, en fin, cada quién con su modo de matar las pulgas que lo contagian de la peste del anonimato. Cualquiera de nosotros haría lo mismo si fuera cualquiera de ellos. A quién esto escribe le gustaría que las secciones sociales - con vistas a desmitificarse- cedieran filantrópicamente una parte de sus espacios para reseñar eventos cuyos implicados incluso ignoren que saldrán al balcón. Un ejemplo de ello podría ser el que a continuación culminará nuestra incursión por el mundo de la socialité periodística.
("Ayer se reunió nuevamente animado grupo de vagos en conocido billar. Jugaron, fumaron, platicaron, alburearon y quedaron de verse mañana temprano".)
lunes, 29 de septiembre de 2008
La catedral de la noche
Toda ciudad capital de provincia, y Guanajuato no es la excepción, ambiciona trascender su aldeanismo nocturno, esto es, el poseer sitios que cierren tarde sin ser necesariamente sórdidos, que convoquen noctifilos de toda laya, con ambientes llamativos y seguros para ambos sexos. Para tales efectos, necesita modernizar o crear paraderos para sus cada vez más numerosos y exigentes noctívagos - no sólo finisemanales sino también midisemanales- que gritan su necesidad de satisfacer sus ansias postlaborales de esparcimiento.
Uno de esos lugares es un bar singular, enclavado en el corazón del centro histórico de la ciudad, cuyo nombre ha tenido una historia marcada por la onomasticomaquia que consignaré a continuación: en un principio, fue bautizado como "El Rocinante" - nombre por demás clientelista de una enfebrecida, demagogia mercadotécnica cervantina que epidemizó las referencias a la capirucha guanajuatense-, para después ser rebautizado como " La dama de las Camelias". Sin embargo, la memoria electiva de sus parroquianos hizo que el caballo legendario venciera a la abnegada tuberculosa y ahora, a pesar de los esfuerzos de redominación de quienes pujaron por ella, Rocinante derrotó - que no mató, y ahí está la prueba en el letrero de la entrada- a la Dama.
El local de ésta razón social, a la que muchos acuden a perder la razón, es una casa vieja a la que se desciende por una escalera atunelada cuyas paredes polanskianas están tapizadas de huellas polícromas de palmas de manos; el salón principal (y los recintos aledaños) están decorados por la explosión de un collage de fragmentos de espejos, jirones de papel morado y recortes eróticos de revistas de arte que dotan de inusitada densidad y textualidad visual al entorno; la barra de madera descansa al pie de un altar de zapatos de tacón alto de mujer; las mesas - en las cuales se tratan desde los temas más frívolos y artificiales hasta los más fundamentales para el destino del genero humano- rodean los espacios centrales que hacen de pistas donde, al ritmo cósmico del Caribe, se apuesta una y mil veces por la supervivencia dancística de la humanidad; el ritmo tan envolvente con el que avanza la noche intramuros; la luz brumosa como velo de las conversaciones, los ensimismamientos y los romances o sus conatos. En suma El Rocinante es más que un antro, y está muy cerca de ser un museo nocturno interactivo.
En cuanto a la coreografía del lugar, está conformada por un elenco de selectos y diversos especímenes - asiduos y ocasionales- que acuden a abrevar a ese manantial nocturno y, sin saberlo, crean un nunca igual calidoscopio demográfico, inencontrable despierto y coexistiendo a esas horas en la cañada. Cabe mencionar que, desde una sana óptica etológica, las figuras que se describirán a continuación no son raras -estadísticamente hablando- ni mucho menos privativas de El Rocinante, ya que pululan en hábitats semejantes de todo el mundo: profesores y estudiantes universitarios; prófugos conyugales extranjeros reverenciados; intelectuales famosos entre sus conocidos; sedientos de romances literarios o ligues definitivos; esnobs de tiempo completo en horas-pico de actividad; virtuosos, fantoches y parkinsonianos del baile afroantillano; tránsfugas del anonimato diurno; obsesos de la trascendencia etílica; adictos a la pluralidad de la carne; desertores recientes de la frezes; bateadores zurdos atados semiatados y desatados; adolescentes anacrónicos deudores de eternas materias de soltería; tipos y tipas agradables.
En El Rocinante se configura un ambiente distinto cada fin de semana del cual los asistentes son - como el adentro y el afuera de un acuario- tanto espectadores como protagonistas. Este hecho atrae a cuanto ente citadino que no quiera dejar pasar la oportunidad de inscribirse en la nómina cosmopolita de la madrugada. Lo que se gana en capital de distinción, en bienestar situacional y en roce con la elite trasnochadora de la ciudad, compensa con creces la desvelada. La atmósfera de informalidad y de suficiente permisividad y tolerancia le han ganado el ocupar un privilegiado nicho de mercado antes no cubierto del todo por ningún otro espacio, ya que éstos siempre adolecieron de los lastres ya sea de su convencionalidad asfixiante o de su anticonvencionalidad artificial, ambos casos hijos de su formato tradicional provinciano.
El Rocinante es una bahía simbólica en el mar de lo imaginario guanajuatense;
Un destino del deseo de que algo pase; una estación de las ganas de darle un valor agregado de densidad biográfica y de significación clandestina a la existencia de quienes ahí concurren. Como texto escenográfico y coreográfico, la fenomenología del lugar es lo suficientemente interesante y rica como para no poder ser aprehendida sin al menos una relectura: se necesita ir por lo menos dos veces para agarrarle la onda. Siempre es refrescante el estimulante jacuzzi sensorial de la algarabía y la aglomeración intramuros de un viernes o sábado por la noche.
Por último, habría que decir que El Rocinante es el único espacio nocturno de Guanajuato Capital capaz de contener espectáculos artísticos de toda índole (ópera, danza, teatro) - como lo evidencia el hecho de haber sido la sede espontánea de varios "palomazos cervantinos" a cargo de Pilar Rioja, y grupos dancísticos como Whitireia Dance Company (Nueva Zelanda), O Vértigo Danse (Canadá) y Stagium (Brasil)-, ya que es el único sitio que posee la aptitud y la vocación - aún poco aprovechada- por las manifestaciones culturales novedosas.
Uno de esos lugares es un bar singular, enclavado en el corazón del centro histórico de la ciudad, cuyo nombre ha tenido una historia marcada por la onomasticomaquia que consignaré a continuación: en un principio, fue bautizado como "El Rocinante" - nombre por demás clientelista de una enfebrecida, demagogia mercadotécnica cervantina que epidemizó las referencias a la capirucha guanajuatense-, para después ser rebautizado como " La dama de las Camelias". Sin embargo, la memoria electiva de sus parroquianos hizo que el caballo legendario venciera a la abnegada tuberculosa y ahora, a pesar de los esfuerzos de redominación de quienes pujaron por ella, Rocinante derrotó - que no mató, y ahí está la prueba en el letrero de la entrada- a la Dama.
El local de ésta razón social, a la que muchos acuden a perder la razón, es una casa vieja a la que se desciende por una escalera atunelada cuyas paredes polanskianas están tapizadas de huellas polícromas de palmas de manos; el salón principal (y los recintos aledaños) están decorados por la explosión de un collage de fragmentos de espejos, jirones de papel morado y recortes eróticos de revistas de arte que dotan de inusitada densidad y textualidad visual al entorno; la barra de madera descansa al pie de un altar de zapatos de tacón alto de mujer; las mesas - en las cuales se tratan desde los temas más frívolos y artificiales hasta los más fundamentales para el destino del genero humano- rodean los espacios centrales que hacen de pistas donde, al ritmo cósmico del Caribe, se apuesta una y mil veces por la supervivencia dancística de la humanidad; el ritmo tan envolvente con el que avanza la noche intramuros; la luz brumosa como velo de las conversaciones, los ensimismamientos y los romances o sus conatos. En suma El Rocinante es más que un antro, y está muy cerca de ser un museo nocturno interactivo.
En cuanto a la coreografía del lugar, está conformada por un elenco de selectos y diversos especímenes - asiduos y ocasionales- que acuden a abrevar a ese manantial nocturno y, sin saberlo, crean un nunca igual calidoscopio demográfico, inencontrable despierto y coexistiendo a esas horas en la cañada. Cabe mencionar que, desde una sana óptica etológica, las figuras que se describirán a continuación no son raras -estadísticamente hablando- ni mucho menos privativas de El Rocinante, ya que pululan en hábitats semejantes de todo el mundo: profesores y estudiantes universitarios; prófugos conyugales extranjeros reverenciados; intelectuales famosos entre sus conocidos; sedientos de romances literarios o ligues definitivos; esnobs de tiempo completo en horas-pico de actividad; virtuosos, fantoches y parkinsonianos del baile afroantillano; tránsfugas del anonimato diurno; obsesos de la trascendencia etílica; adictos a la pluralidad de la carne; desertores recientes de la frezes; bateadores zurdos atados semiatados y desatados; adolescentes anacrónicos deudores de eternas materias de soltería; tipos y tipas agradables.
En El Rocinante se configura un ambiente distinto cada fin de semana del cual los asistentes son - como el adentro y el afuera de un acuario- tanto espectadores como protagonistas. Este hecho atrae a cuanto ente citadino que no quiera dejar pasar la oportunidad de inscribirse en la nómina cosmopolita de la madrugada. Lo que se gana en capital de distinción, en bienestar situacional y en roce con la elite trasnochadora de la ciudad, compensa con creces la desvelada. La atmósfera de informalidad y de suficiente permisividad y tolerancia le han ganado el ocupar un privilegiado nicho de mercado antes no cubierto del todo por ningún otro espacio, ya que éstos siempre adolecieron de los lastres ya sea de su convencionalidad asfixiante o de su anticonvencionalidad artificial, ambos casos hijos de su formato tradicional provinciano.
El Rocinante es una bahía simbólica en el mar de lo imaginario guanajuatense;
Un destino del deseo de que algo pase; una estación de las ganas de darle un valor agregado de densidad biográfica y de significación clandestina a la existencia de quienes ahí concurren. Como texto escenográfico y coreográfico, la fenomenología del lugar es lo suficientemente interesante y rica como para no poder ser aprehendida sin al menos una relectura: se necesita ir por lo menos dos veces para agarrarle la onda. Siempre es refrescante el estimulante jacuzzi sensorial de la algarabía y la aglomeración intramuros de un viernes o sábado por la noche.
Por último, habría que decir que El Rocinante es el único espacio nocturno de Guanajuato Capital capaz de contener espectáculos artísticos de toda índole (ópera, danza, teatro) - como lo evidencia el hecho de haber sido la sede espontánea de varios "palomazos cervantinos" a cargo de Pilar Rioja, y grupos dancísticos como Whitireia Dance Company (Nueva Zelanda), O Vértigo Danse (Canadá) y Stagium (Brasil)-, ya que es el único sitio que posee la aptitud y la vocación - aún poco aprovechada- por las manifestaciones culturales novedosas.
jueves, 25 de septiembre de 2008
McEnroe y Borg sobre la final de Wimbledon 2008
Esto es lo que dijeron McEnroe y Borg sobre Wimbledon 2008:

McEnroe: "No era posible que se jugara un tenis más extraordinario"John McEnroe y Björn Borg, que en 1981 protagonizaron una final de Wimbledon comparable a la que disputaron el domingo Rafa Nadal y Roger Federer, presenciaron el encuentro, que McEnroe calificó como el "mejor partido" que ha visto nunca y en el que se cumplió la predicción de Borg de que Nadal saldría ganador. McEnroe, que ejerció de comentarista para la cadena estadounidense NBC, dijo: "Creo que he presenciado el partido más grande que he visto nunca. El drama, la calidad y la forma en la que terminó cuando parecía que no era posible que se jugara más tenis fue algo extraordinario. Estoy muy contento de haber podido ser una parte de ello, aunque sea de forma pequeña", afirmó. En la final de 1981, el tenista estadounidense arrebató a Borg el que habría sido el sexto título consecutivo del sueco en Wimbledon, en un duelo histórico que el domingo muchos compararon con el encuentro de cuatro horas y 48 minutos entre el español y el pentacampeón suizo. Borg, quien presenció todos los juegos desde la Royal Box, incluyendo el intenso "tie-break" del cuarto set, que probablemente le trajo recuerdos del desempate de cuarta manga en el que se impuso a McEnroe en el mismo césped en 1980, predijo el pasado agosto que el mallorquín sería el vencedor de la final de este año. "Si tuviera que elegir un ganador para el Wimbledon de 2008, elegiría a Nadal. Creo que realmente está preparado para ganar Wimbledon. Está mejorando cada año, sabe que ahora puede jugar en hierba y sabe que puede ganar en Wimbledon. Es un gran jugador y una gran persona", aseguró el sueco en el torneo de campeones de Blackrock, que disputó en el Algarve portugués. Borg y McEnroe revivirán el duelo con el que hicieron historia en el torneo inglés el próximo octubre, cuando el circuito de Blackrock llegue a Budapest.
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